Mamíferos salvajes
Alimentar leones con carcasas revive hábitos salvajes
Un estudio australiano revela que ofrecer animales enteros en ciclos de banquete y ayuno impulsa a leones cautivos a replicar conductas de la vida silvestre.
Publicado por ScienceDaily · · 2 min de lectura

Suministrar carcasas enteras mediante un cronograma de alimentación intermitente alienta a los leones cautivos a actuar de forma mucho más similar a sus pares en la naturaleza, según una investigación realizada en Australia. El estudio indagó cómo responden los carnívoros bajo cuidado humano cuando su dieta y horario imitan los ritmos salvajes de festín y ayuno en lugar de comidas diarias predecibles.
Investigadores de la Universidad de Adelaida se asociaron con el Monarto Safari Park en Australia Meridional para examinar a tres leones africanos machos adultos. Los cuidadores introdujeron aproximadamente 200 kilogramos de carcasas de animales cada nueve días dentro de un ciclo existente de ingesta y ayuno, dejando la carne accesible hasta por tres días antes de retomar el ayuno.
Ocho cámaras infrarrojas rastrearon al grupo de forma continua durante tres meses, registrando datos completos de sus actividades tanto de día como de noche. Al presentárseles presas enteras, los machos pasaron casi el triple de su tiempo habitual comiendo. Se alimentaron con mayor frecuencia y realizaron esfuerzos físicos sostenidos como desgarrar, arrastrar y manipular la comida.
Tras estas comidas prolongadas, los grandes felinos entraron en periodos extendidos de descanso y reposo echados. Su movimiento físico aumentó lentamente a medida que avanzaba el ayuno, creando un ciclo de actividad que se asemejó estrechamente a los ritmos naturales en la naturaleza. Los investigadores señalaron que el método no provocó ningún incremento en conflictos sociales ni enfrentamientos agresivos entre los machos.
Anticipación y rutina
La investigación también midió el deambular de un lado a otro, una acción frecuentemente vinculada con la anticipación en depredadores cautivos. Aunque este comportamiento aumentó ligeramente durante el proyecto, no se incrementó en paralelo con la duración del ayuno. En cambio, los picos de deambulación coincidieron con las llegadas rutinarias de los cuidadores y los traslados entre secciones del hábitat, lo que sugiere que el hábito y las expectativas impulsaron la conducta más que el hambre.
La coautora del estudio, Alexandra Whittaker, señaló que las evaluaciones en zoológicos a menudo se centran únicamente en el breve lapso posterior a una comida. Subrayó que las rutinas de alimentación alteran las acciones a lo largo de varios días, haciendo indispensable un seguimiento conductual más amplio para comprender el bienestar de los carnívoros.
De cara al futuro, los investigadores sugieren combinar observaciones de comportamiento las 24 horas del día con marcadores biológicos para evaluar mejor cómo las diversas estrategias dietéticas influyen en el bienestar a largo plazo de los animales de zoológico.


